PREMIO DE ORO A LA FIDELIDAD

Quiero rendiros un homenaje digno a todas/os mis seguidoras/os. Muchas gracias por vuestras visitas a mis BLOGS en el 2010… Os invito a llevaros este regalo para que lo colguéis en vuestros BLOGS… si así lo consideráis oportuno. Un abrazo si...eso. Pero además es un verdadero honor para mi entregárselo a quienes tan dignamente se lo han ganado, como son las personas que hacen de su modo de vida el RECICLAJE… Realinzando verdaderas obras de arte con el.
Mostrando entradas con la etiqueta ¿El Medio Ambienté? .... ¿que eso?. Mostrar todas las entradas
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lunes, 6 de octubre de 2008

Cuando hablamos de carbón también hablamos de vidas… En ocasiones el ser humano necesita argumentar un hecho evidente con cifras, números y datos que evidencien, de forma científica, la necesidad o no de continuar desarrollando una determinada actividad.

No obstante, en el caso del carbón, existen otros muchos argumentos que, independientemente de ser fácilmente justificables cuantitativamente, lo son cualitativamente.

Y así es, el carbón representa una de las fuentes de energía, no sólo menos rentables y eficientes energéticamente, sino también más peligrosas y caras si hablamos de personas, de vidas humanas.

Valorar esto parece más sencillo si hablamos de los 12 millones de euros que anualmente se destinan al Plan Nacional de Seguridad Minera y como ayudas a las empresas en materia de seguridad e higiene en las minas.

Existen, además, costes externalizados que no se contemplan en estos pomposos presupuestos, costes reales que pagan los trabajadores y los ciudadanos y que no están incluidos en ningún sitio. Y que no sólo se reducen a costes ambientales evidentes como son los impactos sobre el suelo, acidificación de aguas, erosión, ruido, polvo, impacto sobre la biodiversidad, etc.

Resulta sorprendente que entre las ayudas dirigidas al sector del carbón no exista ninguna ayuda directa en caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional, incluso en aquellos casos en que la enfermedad pueda provocar la incapacidad permanente del trabajador e incluso la muerte.

¿Qué le ocurre entonces a un minero que sufre un desgraciado accidente y no puede continuar trabajando? ¿quién se hace cargo de esos “costes externalizados?

Enfermedades lamentablemente denominadas “comunes” entre los mineros como son la neumoconiosis o la hipoacusia o pérdida de audición, no tienen cabida en esos 12 millones de euros, que cientos de personas se resignen a padecer problemas respiratorios durante el resto de su vida o que, según el propio Instituto Nacional de Silicosis de Oviedo un 40% de los mineros sufran pérdida de audición en, son factores determinantes a la hora de valorar si una actividad como la extracción del carbón es rentable, porque no sólo hablamos de millones de euros, sino de calidad de vida.

Asímismo, el sector del carbón percibe ayudas en materia de seguridad minera pero a modo de inversión en “prevención”, es decir, dinero que se emplea en “evitar” accidentes, pero no es dinero que se pueda emplear una vez que ha ocurrido un accidente.

El proceso de extracción genera, además, grandes cantidades de metano, que no sólo es un gas de efecto invernadero que contribuye a aumentar los efectos del cambio climático, sino que es altamente explosivo y puede provocar asfixia en los mineros si no se utilizan sistemas de ventilación adecuados.

Lamentablemente los presupuestos dedicados a la prevención de accidentes en las minas no son suficientes y continúan produciéndose accidentes, el propio Ministerio de Trabajo publicaba un dato significativo en 2008: en Asturias se producen una media de cinco accidentes laborales al día.

En 1997 la frecuencia de muertes en la industria extractiva fue 7,5 veces superior a la media española en todos los sectores, aunque la tendencia es a la baja, en el 2006 la frecuencia continuaba siendo 6,6 superiores.

Al final, estos datos se transforman en hechos reales, en responsabilidades reales y costes que asume, no sólo el trabajador al hipotecar su calidad de vida, sino también el resto de ciudadanos que los asumimos en forma de pensiones de incapacidad, viudedad, orfandad, etc. Y como decíamos al principio, muchas veces sólo se entienden los argumentos en forma de cifras, pues bien, las cifras son alarmantes, en el 2006 la industria minera la costó al Estado entre 62 y 70 millones de euros.

Y para los que queremos saber, además de entender, esto se traduce en 70.083 personas afectadas que, si hubieran trabajado en otro sector diferente del carbón, se habrían reducido entre 9.000 y 16.500.

Así es, 70.083 personas son 70.083 razones de peso para abandonar el carbón…
En ocasiones el ser humano necesita argumentar un hecho evidente con cifras, números y datos que evidencien, de forma científica, la necesidad o no de continuar desarrollando una determinada actividad.

No obstante, en el caso del carbón, existen otros muchos argumentos que, independientemente de ser fácilmente justificables cuantitativamente, lo son cualitativamente.
Y así es, el carbón representa una de las fuentes de energía, no sólo menos rentables y eficientes energéticamente, sino también más peligrosas y caras si hablamos de personas, de vidas humanas.

Valorar esto parece más sencillo si hablamos de los 12 millones de euros que anualmente se destinan al Plan Nacional de Seguridad Minera y como ayudas a las empresas en materia de seguridad e higiene en las minas.

Existen, además, costes externalizados que no se contemplan en estos pomposos presupuestos, costes reales que pagan los trabajadores y los ciudadanos y que no están incluidos en ningún sitio.

Y que no sólo se reducen a costes ambientales evidentes como son los impactos sobre el suelo, acidificación de aguas, erosión, ruido, polvo, impacto sobre la biodiversidad,Resulta sorprendente que entre las ayudas dirigidas al sector del carbón no exista ninguna ayuda directa en caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional, incluso en aquellos casos en que la enfermedad pueda provocar la incapacidad permanente del trabajador e incluso la muerte.

¿Qué le ocurre entonces a un minero que sufre un desgraciado accidente y no puede continuar trabajando? ¿quién se hace cargo de esos “costes externalizados?

Enfermedades lamentablemente denominadas “comunes” entre los mineros como son la neumoconiosis o la hipoacusia o pérdida de audición, no tienen cabida en esos 12 millones de euros, que cientos de personas se resignen a padecer problemas respiratorios durante el resto de su vida o que, según el propio Instituto Nacional de Silicosis de Oviedo un 40% de los mineros sufran pérdida de audición en, son factores determinantes a la hora de valorar si una actividad como la extracción del carbón es rentable, porque no sólo hablamos de millones de euros, sino de calidad de vida.

Asimismo, el sector del carbón percibe ayudas en materia de seguridad minera pero a modo de inversión en “prevención”, es decir, dinero que se emplea en “evitar” accidentes, pero no es dinero que se pueda emplear una vez que ha ocurrido un accidente.

El proceso de extracción genera, además, grandes cantidades de metano, que no sólo es un gas de efecto invernadero que contribuye a aumentar los efectos del cambio climático, sino que es altamente explosivo y puede provocar asfixia en los mineros si no se utilizan sistemas de ventilación adecuados.

Lamentablemente los presupuestos dedicados a la prevención de accidentes en las minas no son suficientes y continúan produciéndose accidentes, el propio Ministerio de Trabajo publicaba un dato significativo en 2008: en Asturias se producen una media de cinco accidentes laborales al día. En 1997 la frecuencia de muertes en la industria extractiva fue 7,5 veces superior a la media española en todos los sectores, aunque la tendencia es a la baja, en el 2006 la frecuencia continuaba siendo 6,6 superiores.

Al final, estos datos se transforman en hechos reales, en responsabilidades reales y costes que asume, no sólo el trabajador al hipotecar su calidad de vida, sino también el resto de ciudadanos que los asumimos en forma de pensiones de incapacidad, viudedad, orfandad, etc. Y como decíamos al principio, muchas veces sólo se entienden los argumentos en forma de cifras, pues bien, las cifras son alarmantes, en el 2006 la industria minera la costó al Estado entre 62 y 70 millones de euros.

Y para los que queremos saber, además de entender, esto se traduce en 70.083 personas afectadas que, si hubieran trabajado en otro sector diferente del carbón, se habrían reducido entre 9.000 y 16.500.

En ocasiones el ser humano necesita argumentar un hecho evidente con cifras, números y datos que evidencien, de forma científica, la necesidad o no de continuar desarrollando una determinada actividad. No obstante, en el caso del carbón, existen otros muchos argumentos que, independientemente de ser fácilmente justificables cuantitativamente, lo son cualitativamente.

Y así es, el carbón representa una de las fuentes de energía, no sólo menos rentables y eficientes energéticamente, sino también más peligrosas y caras si hablamos de personas, de vidas humanas.

Valorar esto parece más sencillo si hablamos de los 12 millones de euros que anualmente se destinan al Plan Nacional de Seguridad Minera y como ayudas a las empresas en materia de seguridad e higiene en las minas.

Existen, además, costes externalizados que no se contemplan en estos pomposos presupuestos, costes reales que pagan los trabajadores y los ciudadanos y que no están incluidos en ningún sitio.

Y que no sólo se reducen a costes ambientales evidentes como son los impactos sobre el suelo, acidificación de aguas, erosión, ruido, polvo, impacto sobre la biodiversidad, etc.

Resulta sorprendente que entre las ayudas dirigidas al sector del carbón no exista ninguna ayuda directa en caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional, incluso en aquellos casos en que la enfermedad pueda provocar la incapacidad permanente del trabajador e incluso la muerte. ¿Qué le ocurre entonces a un minero que sufre un desgraciado accidente y no puede continuar trabajando? ¿quién se hace cargo de esos “costes externalizados?

Enfermedades lamentablemente denominadas “comunes” entre los mineros como son la neumoconiosis o la hipoacusia o pérdida de audición, no tienen cabida en esos 12 millones de euros, que cientos de personas se resignen a padecer problemas respiratorios durante el resto de su vida o que, según el propio Instituto Nacional de Silicosis de Oviedo un 40% de los mineros sufran pérdida de audición en, son factores determinantes a la hora de valorar si una actividad como la extracción del carbón es rentable, porque no sólo hablamos de millones de euros, sino de calidad de vida.

Asimismo, el sector del carbón percibe ayudas en materia de seguridad minera pero a modo de inversión en “prevención”, es decir, dinero que se emplea en “evitar” accidentes, pero no es dinero que se pueda emplear una vez que ha ocurrido un accidente.

El proceso de extracción genera, además, grandes cantidades de metano, que no sólo es un gas de efecto invernadero que contribuye a aumentar los efectos del cambio climático, sino que es altamente explosivo y puede provocar asfixia en los mineros si no se utilizan sistemas de ventilación adecuados.

Lamentablemente los presupuestos dedicados a la prevención de accidentes en las minas no son suficientes y continúan produciéndose accidentes, el propio Ministerio de Trabajo publicaba un dato significativo en 2008: en Asturias se producen una media de cinco accidentes laborales al día.

En 1997 la frecuencia de muertes en la industria extractiva fue 7,5 veces superior a la media española en todos los sectores, aunque la tendencia es a la baja, en el 2006 la frecuencia continuaba siendo 6,6 superiores.

Al final, estos datos se transforman en hechos reales, en responsabilidades reales y costes que asume, no sólo el trabajador al hipotecar su calidad de vida, sino también el resto de ciudadanos que los asumimos en forma de pensiones de incapacidad, viudedad, orfandad, etc.

Y como decíamos al principio, muchas veces sólo se entienden los argumentos en forma de cifras, pues bien, las cifras son alarmantes, en el 2006 la industria minera la costó al Estado entre 62 y 70 millones de euros. Y para los que queremos saber, además de entender, esto se traduce en 70.083 personas afectadas que, si hubieran trabajado en otro sector diferente del carbón, se habrían reducido entre 9.000 y 16.500.

En ocasiones el ser humano necesita argumentar un hecho evidente con cifras, números y datos que evidencien, de forma científica, la necesidad o no de continuar desarrollando una determinada actividad.

No obstante, en el caso del carbón, existen otros muchos argumentos que, independientemente de ser fácilmente justificables cuantitativamente, lo son cualitativamente.

Y así es, el carbón representa una de las fuentes de energía, no sólo menos rentables y eficientes energéticamente, sino también más peligrosas y caras si hablamos de personas, de vidas humanas.

Valorar esto parece más sencillo si hablamos de los 12 millones de euros que anualmente se destinan al Plan Nacional de Seguridad Minera y como ayudas a las empresas en materia de seguridad e higiene en las minas.

Existen, además, costes externalizados que no se contemplan en estos pomposos presupuestos, costes reales que pagan los trabajadores y los ciudadanos y que no están incluidos en ningún sitio.

Y que no sólo se reducen a costes ambientales evidentes como son los impactos sobre el suelo, acidificación de aguas, erosión, ruido, polvo, impacto sobre la biodiversidad, etc.

Resulta sorprendente que entre las ayudas dirigidas al sector del carbón no exista ninguna ayuda directa en caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional, incluso en aquellos casos en que la enfermedad pueda provocar la incapacidad permanente del trabajador e incluso la muerte. ¿Qué le ocurre entonces a un minero que sufre un desgraciado accidente y no puede continuar trabajando? ¿quién se hace cargo de esos “costes externalizados?

Enfermedades lamentablemente denominadas “comunes” entre los mineros como son la neumoconiosis o la hipoacusia o pérdida de audición, no tienen cabida en esos 12 millones de euros, que cientos de personas se resignen a padecer problemas respiratorios durante el resto de su vida o que, según el propio Instituto Nacional de Silicosis de Oviedo un 40% de los mineros sufran pérdida de audición en, son factores determinantes a la hora de valorar si una actividad como la extracción del carbón es rentable, porque no sólo hablamos de millones de euros, sino de calidad de vida.

Asimismo, el sector del carbón percibe ayudas en materia de seguridad minera pero a modo de inversión en “prevención”, es decir, dinero que se emplea en “evitar” accidentes, pero no es dinero que se pueda emplear una vez que ha ocurrido un accidente.

El proceso de extracción genera, además, grandes cantidades de metano, que no sólo es un gas de efecto invernadero que contribuye a aumentar los efectos del cambio climático, sino que es altamente explosivo y puede provocar asfixia en los mineros si no se utilizan sistemas de ventilación adecuados.

Lamentablemente los presupuestos dedicados a la prevención de accidentes en las minas no son suficientes y continúan produciéndose accidentes, el propio Ministerio de Trabajo publicaba un dato significativo en 2008: en Asturias se producen una media de cinco accidentes laborales al día.

En 1997 la frecuencia de muertes en la industria extractiva fue 7,5 veces superior a la media española en todos los sectores, aunque la tendencia es a la baja, en el 2006 la frecuencia continuaba siendo 6,6 superiores.

Al final, estos datos se transforman en hechos reales, en responsabilidades reales y costes que asume, no sólo el trabajador al hipotecar su calidad de vida, sino también el resto de ciudadanos que los asumimos en forma de pensiones de incapacidad, viudedad, orfandad, etc.

Y como decíamos al principio, muchas veces sólo se entienden los argumentos en forma de cifras, pues bien, las cifras son alarmantes, en el 2006 la industria minera la costó al Estado entre 62 y 70 millones de euros.

Y para los que queremos saber, además de entender, esto se traduce en 70.083 personas afectadas que, si hubieran trabajado en otro sector diferente del carbón, se habrían reducido entre 9.000 y 16.500.

Así es, 70.083 personas son 70.083 razones de peso para abandonar el carbón…

lunes, 30 de junio de 2008

El Lince empezó a encontrar la conciencia de los Políticos en Extremadura


LAS OBRAS DEL CENTRO DE CRÍA EN CAUTIVIDAD DEL LINCE EN CÁCERES COMENZARÁN EN LAS PRÓXIMAS SEMANAS, MADRID, 26-jun.-2008

Medio Ambiente invertirá 5,5 millones de euros a este proyecto.

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino ha autorizado ya el encargo de las obras del centro de cría en cautividad del lince ibérico en Zarza de Granadilla (Cáceres).

Para estas instalaciones, Medio Ambiente invertirá más de 5,5 millones de euros, de los cuales el 70% proceden de Fondos Feder para actuaciones en Red Natura 2000.

El centro, que contará con una superficie de 93 hectáreas en la finca "Las Correderas" del organismo autónomo Parques Nacionales, será el tercero dedicado en exclusiva a la cría en cautividad del lince en España y el primero que estará fuera de Andalucía.

Según indicó Medio Ambiente en un comunicado, el inicio de las obras está previsto
"para dentro de unas semanas".


Además de la construcción de los cercados para el mantenimiento de los ejemplares reproductores y los edificios para residencia y usos múltiples, se incluirán una nave de servicios, zonas de cuarentena para la aclimatación de los linces y un edificio de acceso controlado a los jaulones.

Zarza de Granadilla (Cáceres) Tambien contará con el tercer centro de España, de cría en cautividad del lince ibérico

La localidad cacereña de Zarza de Granadilla contará próximamente con el tercer centro de España de cría en cautividad del lince ibérico. El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino autorizó el encargo de las obras para la construcción de este centro, e
n el que invertirá un total de 5.503.312 de euros, de los cuales el 70 por ciento procede de los Fondos Feder para actuaciones en la Red Natura 2000.
Según detalló el Ministerio en nota de prensa, el centro dispondrá de una superficie de 93 hectáreas en la finca de 'Las Correderas', perteneciente al Organismo Autónomo de Parques Nacionales.

Las obras incluyen la colocación de los cercados para el mantenimiento de los ejemplares reproductores y la construcción de los edificios para residencia y usos múltiples, entre los que se cuentan, por ejemplo, las oficinas de control, la clínica y la zona de crías de cachorros.

Asimismo, se contempla la adecuación de una nave de servicios, una zona de cuarentena para la climatización de los linces, un edificio de acceso controlado a los jaulones y otros servicios necesarios, como el sondeo de agua potable para la depuración, conexión a la red eléctrica con transformador de baja tensión, energía fotovoltaica, telecomunicaciones, vallado perimetral y adecuación de los accesos a los distintos edificios.

martes, 24 de junio de 2008

Aniversario por el primer atentado contra el ecologismo pacifista.


Llevas razón AVICENA, (Foro-Ciudad.com, PIZARRO) ya que el Rainbow Warrior fue hundido por los servicios secretos Franceses el día 10 Julio, 2005 muriendo en dicho execrable atentado el periodista Fernando Pereira.

Aniversario por el primer atentado contra el ecologismo pacifista

10 julio, 2005. La noche del 10 de julio de 1985, cuando el Rainbow Warrior, el barco de campaña de Greenpeace se preparaba para encabezar una flotilla con destino a Muróroa para protestar pacíficamente contra los ensayos nucleares de Francia, agentes de los servicios secretos franceses, los comandantes Allan Mafart y la capitana Dominique Prior, siguiendo instrucciones de la Dirección General de Seguridad Exterior francesa colocaron dos cargas explosivas en el casco del barco.


La explosión de la segunda bomba supuso la muerte de Fernando Pereira, que estaba en su camarote recogiendo sus cámaras, y el hundimiento de barco.

El mundo se estremeció al comprobar que el Gobierno francés era el autor del ataque. Dos agentes de los servicios secretos franceses, fueron condenados a diez años en prisión por homicidio involuntario y siete por incendio provocado.

Sin embargo, en los meses siguientes Francia ejerció una fuerte presión sobre Nueva Zelanda y llegó a un acuerdo que permitió a los dos inculpados cumplir condena en una prisión militar en Francia. En poco más de dos años fueron puestos en libertad y regresaron a París, donde recibieron honores y reanudaron sus carreras.


Las Naciones Unidas ordenaron a Francia pagar una compensación de 13 millones de dólares y dar una disculpa. Con esta compensación pudo adquirirse el segundo barco en 1989.

El escándalo siguió por más de dos años, mientras prevalecía la duda de qué hacer con el Rainbow Warrior. Finalmente, el 2 de diciembre de 1987, el barco fue remolcado a la bahía Mataurí para ser hundido durante una ceremonia maorí.

En el fondo del mar se ha convertido en un arrecife artificial, donde sigue albergando vida y esperanza para ese ecosistema que tanto luchó por proteger.

Sin duda, este 10 de julio 2005 no podía pasar desapercibido el atentado al Rainbow Warrior en la bahía de Auckland (Nueva Zelanda) que costó la vida al fotógrafo Fernando Pereira, Greenpeace.


Los recientes atentados terroristas en Londres el pasado 7 de Julio convierten estos actos previstos en memoria de Fernando Pereira y del Rainbow Warrior como actos de solidaridad con todas las víctimas de la violencia.

Greenpeace ha conmemorado esta efeméride para recordar que “Ninguna bomba resulta aceptable. Ni las que hundieron el Rainbow Warrior cuando trataba de evitar las pruebas de Mururoa, ni las utilizadas por los terroristas, ni las que Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros países mantienen en sus arsenales nucleares”, El espíritu de la organización ecologista Greenpeace sigue inquebrantable.


El primer buque para proteger el medio ambiente. En 1971, motivados por su visión de un mundo verde y pacífico, una docena de jóvenes alquiló un pequeño y frágil barco pesquero, el Phyllis Cormack. Zarparon de Vancouver, Canadá, rumbo a la isla de Amchitka, en Alaska, donde Estados Unidos planeaba realizar un ensayo nuclear.


La idea era introducirse al área de la detonación, como "testigos", en protesta pacífica contra esta clase de pruebas.

Acababan de crear un nuevo estilo de protesta ecológica con la que nació Greenpeace. En 1977 Greenpeace estableció su primera oficina europea, en Londres, y fue ahí donde nació el sueño de adquirir un barco con el cual fuera posible proteger a las ballenas en el Atlántico Norte.

Después de ocho meses, los activistas consiguieron las donaciones necesarias y encontraron un pequeño barco pesquero construido en 1955 en el Reino Unido.

Tras la compra de inmediato docenas de voluntarios ayudaron a reparar el barco y adaptarlo para su nueva función: salvar ballenas, cruzar los mares para detener atentados ambientales y llevar mensajes de paz.

Lo bautizaron como "Rainbow Warrior" (Guerrero del Arco iris), inspirados en una profecía de la tribu norteamericana Cree que dice: "Llegará un tiempo en el que la Tierra enferme y cuando así pase, los indígenas recobrarán su espíritu y reunirán a personas de todas las naciones, colores y creencias, ellos creerán en los actos y no en las palabras.


Ellos trabajarán para sanar la Tierra... ellos serán conocidos como los "Guerreros del Arcoiris".
En la embarcación pintaron un arco iris que llegaba hasta la proa junto con una gran paloma que llevaba una rama de olivo, como símbolo de la misión del barco.

Así, el 29 de abril de 1978 el Rainbow Warrior zarpó de Londres, con una tripulación de 24 personas provenientes de 10 países, representando la preocupación global ante la dramática situación en que se encontraban las ballenas.El 10 de julio de 1985 mientras el Rainbow Warrior estaba a la espera de partir hacia una nueva misión fue destruido por el terr
orismo de estado.

Las acciones llevadas a cabo por los dos buques Rainbow Warrior fueron determinantes para conseguir que en 1995 Francia abandonara sus pruebas nucleares y para que se aprobara un Tratado para la prohibición completa de estas pruebas. Sin embargo, este Tratado aún no ha entrado en vigor.

En el mundo sigue habiendo unas 30.000 armas nucleares y la amenaza cada vez es mayor.

Hoy Greenpeace tiene tres barcos -uno de los cuales se llama Rainbow Warrior-, el cual mantienen la trayectoria que marcó el Warrior original.

lunes, 23 de junio de 2008

La avutarda común


La Avutarda Común es una de las aves de mayor tamaño de Europa y la especie voladora más pesada del mundo.

Sus poblaciones, que antaño ocupaban las estepas euroasiáticas, sobreviven hoy en determinadas áreas de cultivo extensivo de cereal.

Muchas de ellas se encuentran amenazadas por transformaciones agrícolas, desarrollo urbanístico y expansión de infraestructuras.

Siglos de agricultura y pastoreo han convertido amplias zonas de España en inmensas llanuras donde impera el cultivo cerealista, creando un hábitat artificial que cobija a muchos animales de hábitos genuinamente esteparios. De entre todos ellos destaca la avutarda.

Las avutardas tienen el cuello y el pico largo y patas poderosas, en las que falta el dedo posterior. El plumaje es entre pardo y grisáceo, con frecuencia moteado o con franjas más oscuras.

Tienen un ensanchamiento bajo el paladar, que se extiende por el cuello y que puede inflarlo y utilizarlo como exhibición, durante el cortejo. La hembra pone de uno a cinco huevos, y cuida de los polluelos durante mucho tiempo. Las avutardas son omnívoras.

De gran tamaño, esta gruiforme está ya en el límite de peso por encima del cual tendría que renunciar al vuelo.

La avutarda propiamente dicha, es una de las aves voladoras de mayor tamaño, con una envergadura de ala de más de 2,4 m, y un peso de más de 18 Kg.

Son aves desconfiadas que transitan en grandes bandos que, vistos de lejos, se asemejan más a un rebaño de ovejas que a un grupo de aves que caminan lentamente sobre los campos de cereal.
Cuando los fríos del invierno empiezan a remitir, los machos, ya en el esplendor de su plumaje, se preparan para los ritos nupciales.
Agrupados en el algún lugar prominente de la llanura, comienzan una espectacular exhibición ahuecando su plumaje mientras infla de aire un saco que posee en el cuello. Los nidos, construidos en el suelo, no son más que un aplastamiento de la vegetación circundante a modo de encame y donde la avutarda pone generalmente dos huevos.

Las avutardas padecen una importante tasa de mortalidad en sus primeros días de vida debido, fundamentalmente, a la poca cobertura que les ofrece su medio natural.

Con la llegada de la mecanización a los campos y la proliferación de los cazadores deportivos, las poblaciones de avutardas han sufrido una galopante regresión que de seguir así le hará desaparecer de sus últimos enclaves.

Esperemos que en un futuro mas inmediato, esto deje de ser así y se convierta en simple anécdota, no solo por que esta emblemática ave prolifere de tal manera que deje de estar catalogada como de peligro de extinción, ya que también egoístamente ablando´

De su conservación depende también que la salud Medio Ambiental de muchos pueblos Extremeños, siga disfrutando de su natural desarrollo, sin amenazas de implantación de proyectos contaminantes en los mismos.

jueves, 19 de junio de 2008

Medio Ambiente confirma la reproducción del Lince Ibérico.


Análisis genéticos han confirmado
la paternidad de 'Baya', trasladado desde Sierra Morena, sobre al menos dos camadas de Coto del Rey Actualizado 17.06.2008 - 13:13 La Consejería de Medio Ambiente ha confirmado hoy la reproducción de un lince de Sierra Morena en el Espacio Natural de Doñana al comprobarse la paternidad de 'Baya', el macho trasladado a Sierra Morena, sobre, al menos, dos camadas del núcleo lincero de Coto de Rey.
Con ello, ha quedado consolidada la medida experimental puesta en marcha por la Consejería de Medio Ambiente en el marco actual del proyecto Life-Lince para el reforzamiento del lince ibérico en el Espacio Natural de Doñana.

En un comunicado, la Consejería indicó que los recientes análisis, que han comparado el ADN de los cachorros con los adultos a los que se les presuponía la paternidad, los ha realizado el equipo de trabajo que dirige el doctor Godoy, científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la Estación Biológica de Doñana (EBD).

Estas pruebas han confirmado que 'Baya', el macho trasladado desde Sierra Morena a Doñana, es el padre de las dos camadas de linces alumbradas en la zona de su suelta.

Los estudios genéticos han verificado las primeras estimaciones del equipo Life-lince y, por tanto, la paternidad de 'Baya', el primer lince trasladado desde la población de Sierra Morena al Espacio Natural de Doñana sobre las camadas de 'Viciosa' y 'Wari', dos hembras que habitan en la zona de Coto del Rey, el más afectado por el brote de leucemia felina --ya superado-- que sufrió Doñana.

Como consecuencia de esta enfermedad, Coto del Rey se quedó con tres hembras reproductoras que, sin embargo, no tenían macho con el que aparearse, hecho que adelantó el reforzamiento poblacional previsto en otra zona de Doñana.

Concretamente, 'Baya' ha sido padre de al menos siete cachorros: tres de la camada que ha tenido con 'Viciosa' (que actualmente atraviesan la etapa crítica de su desarrollo) y otros cuatro con 'Wari', de los que no se tienen noticias desde la última inspección.

'Rayuela', la otra hembra de Coto del Rey también dio a luz un cachorro que no se localizó y que, previsiblemente, también es hijo de 'Baya'.

La confirmación de la paternidad de 'Baya' ha sido posible gracias a la colaboración entre la Junta de Andalucía y el CSIC que permite poner al servicio del felino más amenazado del planeta los últimos avances en materia genética.

Este hecho supone un "doble éxito" de conservación del lince ibérico, afirmó Medio Ambiente, ya que, además de certificar el éxito de esta experiencia (que se ha llevado a cabo por primera vez en el mundo con esta especie), abre una línea de trabajo especialmente valiosa gracias a la mezcla de sangres entre linces de Sierra Morena y Doñana.

Y es que los cachorros de 'Wari' y 'Viciosa' se han convertido en las primeras camadas mixtas que nacen en libertad, algo que ya se consiguió en el programa de cría en cautividad, concretamente en El Acebuche.

Estos nuevos cachorros aumentan la diversidad genética precisamente en el núcleo que presenta más debilidades en este aspecto, ya que la pérdida de variabilidad genética que causa el aislamiento y la reducción de poblaciones es una de las mayores amenazas para la supervivencia del lince.




¡En Hora buena!.